«Soy lo que siento... Siento lo que escribo... Escribo lo que pienso... Y al hacerlo me siento tal como soy.
De esa forma, cierro el círculo de mi propia existencia, entre cuyos avatares me muevo tranquilo, cómodo y ligero;
sin arrepentimientos inútiles por lo que, ya no tiene remedio y sin duda, ha marcado el camino de mi vida hasta ahora...
Y dada la veteranía, ¡ para qué cambiar desde aquí en adelante !».