No hay mayor tesoro.
De repente he presentido que los acontecimientos del año recién enterrado, como este mismo que hoy comienza, pronto serán olvidados y sustituidos por otros más enriquecedores, a la vez que capaces de dejar una huella profunda e imborrable en mis recuerdos. Siento que tengo un año entero por delante para conseguirlo y todavía más: tengo el resto de mi vida aguardando, liberada al fin de las ataduras que durante muchos años me han mantenido esclavo de una falacia.
Aquello que siempre creí, en realidad nunca fue. Ahora solo me hace falta tiempo, pero no demasiado (...)
(...) No necesito más de ti que saber que estarás ahí siempre, como la sangre aguardando la herida; como el hombro en que alguien se puede apoyar cuando todos los demás ya le han abandonado (...) [Leer más en 'Encuentros en la Blogsfera']
